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CAMPAMENTO DE VERANO. BIKEPARK LA POMA

El Mundo de la Mountain Bike nº 051

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1. Introducción2. Más información3. La Poma

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La jornada laboral ha vuelto a la normalidad. Llega septiembre y el mundo se pone en marcha, pero hay una cosa, los colegios aun no han empezado, el calor todavía aprieta y los padres que aun sufren el clásico síndrome post-vacacional, ya no saben a quien dejar a sus retoños...

Las abuelas, que hasta ahora habían sido el pilar, refugio y guardería de los niños, se han vuelto más jóvenes y activas, con lo que el comodín de los mayores ya no es una opción para este siglo XXI. Así que, ¿qué nos queda? Los campamentos de verano.

Todos, o casi todos hemos estado en campamentos de verano, bien porque nuestros padres no tenían quién se ocupara de nosotros en sus horas de trabajo estivales o porque no tenían con quién dejarnos caer mientras se pegaban las vacaciones padre en la playa y “sin niños”. De campamentos de verano hay un sinfín de modalidades, de sitios y por supuesto de precios. Para algunos, los campamentos han sido en el “casal” de verano del ayuntamiento del pueblo, con sus pistolas de agua, sus globos inflables y sus partidillos de fútbol amistosos. Otros más sofisticados, habrán ido a exclusivos campus de fútbol donde según dicen Stoichkov te da la mano cuando llegas y cuando te vas. Para otros más afortunados los campamentos han sido en la otra punta del charco y practicando el tercer idioma. Y así un sinfín de campus, campamentos, colonias, casales o cualquiera sea el nombre que se les ataña.

Pero para algunos pocos, a pesar de la extensa oferta del sector y de las selectas especializaciones en que se han convertido algunos de los campamentos, fútbol, básquet, ping pong, tennis... todavía no existe un hueco eficaz para ellos, y eso son los niños y adolescentes bikers.

Por suerte para unos pocos, para ser más exacto, la de 15 niños y pre-adolescentes, en la población barcelonense de Premià de Dalt, situada a unos 20 km. de la ciudad condal, se encuentra un pequeño y bien avenido Bikepark llamado “La Poma”, donde se realizan clases, cursillos y por primera vez en su historia un campamento de verano de 5 días para aprender Dirt Slopestyle.

LOS INICIOS...
A principios del verano, los responsables de las zonas de Dirt y Slopestyle del Bikepark de la Poma, Josep Martos, Pablo Moreno, Javi Echevarría y David Acedo, decidieron montar tras la multitud de peticiones de las familias asiduas y no tan asiduas al recinto, unas pequeñas colonias de 3 días en la Poma. Los resultados fueron excelentes y la consecuencia han sido los 5 días de Dirt y Slopestyle a principios de septiembre. Estos campamentos cuentan además con la colaboración de la empresa de actividades deportivas Grupactiva y su presidente Xavi Navarro, que aportan experiencia y material.

EL CAMPAMENTO
Dos clásicas tiendas canadienses de color arenoso ondeaban al viento al llegar a la Poma, parece que se lo han tomado a pecho esto de los “campamentos” los chicos del club. Más de 10 pequeñas camas plegables en su interior y un ambiente cargado de humanidad encontramos en su interior, es ley de vida cuando los que lo habitan en ella son pequeños deportistas. Las duchas y vestuarios se encuentran en el polideportivo, aunque para urgencias siempre está el lavabo químico de la Poma. Las bicicletas y accesorios varios se guardan en un lugar seguro cada noche, no sea que alguna mañana se encuentren con alguna sorpresa.

Todas las actividades giran entorno al recinto, de donde sólo se sale para comer el menú en un restaurante local o para las dos excursiones programadas. El día a día de un campamento de este tipo gira obviamente alrededor de la bicicleta, los saltos y los trucos, pues obviamente todos los que allí hay apuntados han venido para eso. Pero no sólo es eso lo que se respira, sino también, esfuerzo de superación, búsqueda de nuevas metas, compañerismo y aprendizaje.

Los 15 niños se dividen en dos grupos según el nivel, y son supervisados por los monitores y expertos en la materia, Pablo Moreno (corredor de Mondraker) con el grupo de los iniciados y David Acedo (Team Cannondale) con el grupo de los avanzados. El nivel de los inscritos en el campamento es elevadísimo, los chicos (sí sí, no hay ninguna chica, de momento), de entre 11 y 15 años parecen haber nacido con una bicicleta en las manos.

En estos campamentos no sólo se aprende a saltar, sino que también se les enseña a construir nuevas zonas, a arreglar los saltos y divertirse con seguridad, pues nunca se puede coger la bicicleta sin antes llevar un casco y unas rodilleras por lo menos. En los 5 días de campamentos, dos días se hacen salidas, la primera al bosque vertical, donde se desconecta por una mañana de la bicicleta y se efectúan juegos de tirolinas y cuerdas por los árboles en una zona destinada a ello. La siguiente salida es a otro Bikepark local (La Clau), donde los “campers” pueden disfrutar de un circuito nuevo, así como de un perfecto foam pit, donde muchos de ellos gracias a la ayuda de los monitores empiezan a sacar sus primeros back flips, entre ellos Hector, Ivan y Pau, quienes tras unas cuantas tiradas y consejos de los monitores acaban clavándolo a la perfección. Al final es Héctor quien se atreve a dar el paso y en la pirámide de la Poma saca tras un par de intentos fallidos un perfecto back flip.

Entre las actividades también se encuentra la Jam session nocturna, en la cual los campers son libres de saltar en un set up hasta bien entrada la noche gracias a unos potentes focos. La visión de videos nocturnos es también parte de las actividades para todos aquellos que se han quedado a dormir, una motivación extra para el día siguiente. De día los campers de cada grupo se separan con sus respectivos monitores y se dedican a perfeccionar su técnica en las más de 6 ristras del campillo. El sol aprieta y se para para beber a menudo. Aunque aquí no se descansa ni en los ratos libres, que es cuando se cogen palas, picos, rastrillos, azadas y mangueras y se arreglan los saltos que están en malas condiciones. Allí es cuando los campers con experiencia aportan su sabiduría, dirigiendo a los más novatos del tema. Las caídas graves por suerte no son frecuentes, aunque el última día, tal y como manda Murphy, el pequeño Alex, uno de los campers de nivel medio, se cayó en la ristra grande del campillo rompiéndose la muñeca.

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