ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Manuel Maqueda Fotos Álex Chavarría
1. Introducción3. Más información4. Tomac 2008
Reúnanse 50.000 fanáticos de la bicicleta, añádanse 10.000 corredores, 250 empresas y 250 periodistas de 15 países. Agítese la mezcla en California durante cinco días. El resultado es el festival ciclista más famoso de América.
VERBENA, CARRERAS Y NOVEDADES
La Sea Otter Classic es parte competición, parte verbena americana y parte mini feria de muestras. Este evento supone el inicio oficioso de la temporada de mountain bike en Estados Unidos y es el momento elegido por muchas firmas para presentar sus novedades de material para el año siguiente. Una de las características esenciales de la Sea Otter es su carácter popular y participativo: este año casi 10.000 personas se inscribieron en las decenas de competiciones que se celebraron, muchas de las cuales están pensadas para ciclistas aficionados de todas las edades.
Además de carreras, se ofrecen actividades lúdicas, cursillos y salidas en grupo. La Sea Otter es también una pequeña feria de muestras en la que las empresas exponen, de forma más o menos formal y más o menos evidente, sus novedades para el año siguiente, ilusionados por ver la reacción del público, pero también
nerviosos y expectantes ante los ases en la manga que puedan tener sus competidores.
Una pequeña ciudad de tenderetes, puestecillos,carpas y remolques se erige en lo que habitualmente es el paddock del famoso circuito automovilístico de Laguna Seca. Por sus callejuelas nos encontramos con leyendas del mountain bike firmando autógrafos, despistados que llegan tarde a la línea de salida, aficionados y profesionales intentando reparar desesperadamente sus máquinas, familias que
engullen perritos calientes y algodón de azúcar, atletas que reciben masajes bajo la mirada curiosa de barrigudos bebedores de cerveza, fanfarrones que cuentan batallitas, iluminados que exhiben sus extrañas invenciones, periodistas internacionales adictos a la buena vida, abueletes incombustibles que no se pierden ninguna carrera, azafatas en minifalda repartiendo cupones para una rifa..
En definitiva un batiburrillo lleno de vida y de sabor, en el que todos son bienvenidos y en el que se respira buen humor y, sobre todo, mucha afición a la bicicleta.
UNA DE CAL Y UNA DE ARENA
La Sea Otter Classic no es una feria fácil para las marcas. Uno de los retos al que se enfrentan los fabricantes es el de atender con igual esmero a un variopinto público en el que se mezclan ciclistas profesionales y colegas de la industria con aficionados anónimos que han invertido sus preciosos dólares en un producto y que no dudan en verbalizar sus sugerencias.
Unas veces, los visitantes comunican su entusiasmo y se arrastran con tal de conseguir una pegatina o una gorra de propaganda; otras veces, sin embargo, acuden allí con amortiguadores reventados, tijas rotas y otros problemas de esos que ninguna marca quiere tener que escuchar.
En esta edición de la Sea Otter Classic, un tiempo sometido a las veleidades del cambio climático consiguió volver locos al público y a la organización. Sol, viento, nubes, intensos aguaceros, bajadas de temperaturas se aliaron para complicarle la vida y aguarle las barbacoas a los muchos ciclistas y visitantes que pasaron los cinco días acampados en las colinas cercanas. En ocasiones, la lluvia intensa cayó
sin piedad sobre público y atletas, convirtiendo los caminos en riachuelos y las zonas llanas en pantanos.
Afortunadamente, el tiempo mejoró el último día de festival, si bien el fuerte viento racheado deslució el concurso de saltos e hizo que el moquillo, el frío y los ojos llorosos fuesen la constante en las carreras de cross country.
SÚPER D
La Sea Otter 2007 ha introducido una nueva competición de Súper D. El Súper D es una especie de largo downhill light, con salida masiva y algunos tramos llanos o de subida corta, y que discurre por pistas de montaña y senderos.
En la línea de salida estaban presentes muchos corredores que destacan por ser versátiles, rápidos y por apuntarse a un bombardeo, como Adam Craig, Marla Streb, Sabrina Jonnier, Tara Llanes y Chris Eatough. Craig, campeón americano de esta especialidad, se hizo con la primera plaza demostrando lo que todos ya sabemos: que es uno de los corredores del circuito de XC que baja más rápido. Eatough, heptacampeón del mundo 24h y ahora convertido en estrella de cine, fue tercero. En chicas, la americana Kelli Emmitt se hizo con el triunfo.
DUAL SLALOM
A pesar del frío y de los chubascos, la temperatura deportiva fue muy alta en la nal del Dual Slalom, sin duda una de las pruebas más esperadas de la Sea Otter. Afortunadamente, la organización supo aprender las lecciones del año pasado y realizó un muy buen trabajo acondicionando y drenando el circuito, especialmente en los peraltes y en el la recta de entrada a meta, zonas que dieron problemas en la edición 2006.
De hecho, la lluvia del sábado mejoró las condiciones del circuito, compactando el terreno y aumentando su adherencia y su velocidad para en ronda final.
Cédric Gracia (FRA, Oakley/Commencal) fue uno de los primeros favoritos en perder sus opciones debido a una caída tonta en las primeras rondas. Cédric le echó la culpa de su despiste al jet lag. Mick Hannah (AUS, Cannondale) también se llevó un susto en la primera ronda de semifnales,cuando su rueda delantera derrapó, haciendo que el pedal interior golpease en el suelo y casi lanzara a piloto por los aires. Sin embargo, este fue el único error que Hannah se permitió: su rodar fue perfecto en las demás rondas y le permitió asegurarse la victoria sobre un muy combativo y espectacular Jared Graves (AUS, Yeti), rompiendo así una larga racha de triunfos del favorito local, Brian Lopes (USA, GT), quien no estuvo a la altura de las expectativas. Un Steve Peat en plena forma (UK, Santa Cruz Syndicate) se hizo con el bronce al derrotar a Bryn Atkinson (AUS, GT) en la nal de consolación.
En chicas, Sabrina Jonnier (FRA, Monster Energy/ Iron Horse) supo meterle tiempo a Jill Kintner (USA, GT) en las primeras rondas, sabedora de que la americana suele ir de menos a más. Por mucho que se esforzó, Kintner no pudo recuperar la ventaja acumulada por la francesa, quien se llevaría a la postre la victoria.
CROSS COUNTRY
La Sea Otter Classic 2007 estuvo marcada por una climatología caprichosa y cambiante. Tras 10 días de tiempo seco y caluroso, la llegada de un frente tormentoso procedente del océano Pacífico trajo breves pero intensos aguaceros, vientos racheados y temperaturas mucho más bajas de las que sería de esperar.
Las pruebas de XC de la Sea Otter 2007 constaron de tres mangas en tres días: contrarreloj, carrera corta y carrera larga UCI. Geoff Kabush (CAN, Maxxis) se hizo con la victoria en la contrarreloj y en la carrera larga, mientras que Jean-Christoph Peraud (FRA, Team Orbea) se impondría en la carrera corta. En féminas, la contrarreloj sería para Katerina Nash (Hanusova de soltera, CZE, Luna Team), la carrera corta para Katie Compton (USA, Spike) y la larga para Georgia Gould (USA, Luna Team).
La contrarreloj, celebrada el primer día de contienda, fue la única prueba que se libró del mal tiempo y que se disputó con condiciones ideales: tiempo seco, 20º C y ausencia de viento. En hombres, los canadienses Kabush, (Maxxis) y Max Placton (Rocky Mountain-Haywood) fueron primero y segundo, respectivamente, seguidos de Seamus McGrath (USA, Rocky MountainHaywood). En categoría femenina, las chicas del Luna Team Katerina Nash (CZE) y Georgia Gould (USA) ocuparon las dos primeras plazas mientras que Willow Koerber (USA, Subaru-Gary Fisher) sería tercera. La lluvia torrencial y las fuertes rachas de viento marcaron una carrera corta que, como de costumbre, ofreció algunos de los momentos de mayor belleza y emoción.
Las chicas fueron las primeras en salir a rebozarse y, desde el primer momento quedó claro que la americana Katie Compton (Spike), miembro del equipo estadounidense de ciclocrós, se encontraba en su salsa y nunca mejor dicho. Compton se adjudicó la victoria de forma contundente, saliendo desde atrás, rebasando a las favoritas y abriendo un hueco tras de sí. La checa Katerina Nash (Luna) llegaría segunda y la canadiense Kiara Bisaro (Team Opus), tercera.
La lluvia incrementó su intensidad en la salida masculina y de nuevo fue un experto en barrizales, el campeón USA de ciclocrós Ryan Trebon (Kona), quien salió como un tiro y abrió un buen hueco tras de sí. A su persecución se lanzaron, por este orden, Todd Wells (USA, GT), Max Plaxton (CAN, Rocky Mountain-Haywood), Geoff Kabush (CAN, Maxxis), Jean-Christophe Peraud (FRA, Orbea) y Seamus McGrath (USA, Rocky MountainHaywood). El francés de Orbea parecía rodar muy cómodo y, a dos vueltas del nal, demarró y adelantó a Trebon, quien supo defender su ventaja para cruzar la meta en segunda posición. McGrath sería tercero y Kabush cuarto. Para alivio general, el día de la carrera larga amaneció despejado.
Los caminos habían drenado bastante bien entre chubasco y chubasco y los barrizales, presentes solamente en algunos puntos concretos de recorrido, no eran en absoluto tan profundos ni peligrosos como en la infame edición del año pasado. Sin embargo, un viento intenso, gélido y racheado vino a deslucir la prueba, haciendo que el rodar fuese penoso y que la idea de una escapada en solitario no fuese la más apetecible. La americana del Luna Team, Georgia Gould, campeona panamericana, demostró estar sobrada de fuerzas y no tenerle miedo al viento. Ya en la primera vuelta abrió un hueco de dos minutos respecto al dúo perseguidor compuesto por Kiara Bisaro (CAN, Team Opus) y Katerina Nash (Hanusova de soltera, CZE, Luna). A pesar de que Katerina entró en los relevos con Bisaro, Gould aumentó su ventaja en la segunda vuelta y llegó a meta con más de 4 minutos sobre sus perseguidoras. Bisaro se impuso a Nash en el sprint por la segunda plaza.
En hombres, la carrera fue un ejercicio de acoso y derribo al también campeón panamericano Geoff Kabush (CAN, Maxxis). Desde la salida, Kabush impuso un ritmo infernal; sólo Christoph Sauser (SUI, Specialized), Jean-Christophe Peraud (FRA, Orbea), Todd Wells (USA, GT) y el sudafricano Burry Stander (RSA, GT) pudieron seguirle la rueda. Sauser y Peraud atacaron sin piedad a Kabush, pero éste siempre respondió con eficacia. A 300 metros de la llegada, el canadiense esprintó para adjudicarse la victoria con autoridad. Peraud sería segundo y Sauser tercero.
DESCENSO
El descenso es una de las disciplinas con más participación popular en la Sea Otter, gracias a (o a pesar de) un circuito fácil, en el que hay que dar bastantes pedales y en el que las mayores dificultades técnicas han sido añadidas artificialmente en forma de saltos y peraltes.
En una carrera en la que normalmente las diferencias entre los mejores se miden en décimas de segundo, un finísimo Nathan Rennie (AUS, Santa Cruz Syndicate) corriendo con una cubierta semi-slick en la rueda trasera, se llevó la victoria de calle, metiéndole dos segundos al siguiente clasificado, su compatriota Jared Graves (Yeti). Steve Peat (UK, Santa Cruz Syndicate) sería tercero con el mismo tiempo que Graves. En féminas, sería Rachel, la hermanísima de la familia Atherton (UK, Animal/Commencal) la que se llevaría el gato al agua, seguida de Fionn Griffiths (UK, Griffiths) y de Melissa Buhl (USA, KHS). La campeona del mundo, Sabrina Jonnier (FRA, Monster Energy/Iron Horse), defraudó las expectativas, entrando a casi tres segundos de Atherton y fuera del podio.
DIRT JUMP
Atrás quedaron los años en los que el concurso de saltos de la Sea Otter era una cita para colgaos, en la que los chavales de Aptos venían de acampada y se curraban un doble un poco cutre a base de una excavadora prestada a regañadientes y de mucho golpe de pico y de pala.
En aquellos tiempos, el salto estaba situado en medio del monte, lejos del meollo de la Sea Otter. Paralelamente al auge del freeride en general, y del dirt jump en particular, el concurso de saltos de la Sea Otter ha ido creciendo hasta convertirse en un macro espectáculo de masas.
Este año, con el patrocinio de Red Bull y el diseño de Johnny Cowan, se construyó en pleno centro de la feria una gigantesca torre desde la que una terrorífica pendiente de madera, parecida a la que vemos en los concursos de saltos de esquí, conducía a los contendientes a una ristra de pinchos realmente enormes, de esos que quitan el hipo hasta a los saltadores profesionales más curtidos. “Scary” (qué miedo) era la palabra en boca de todos los participantes, incluso de aquellos con más medallas sobre sus pechos y más cicatrices en sus codos. Por si fuera poco, un viento lateral racheado se empañaba en sacar a los saltadores de trayectoria y en convertirles en involuntarios propietarios de una parcela de duro suelo californiano.
En el plantel de participantes destacaban los hemanos españoles Lacondeguy,luciendo sus nuevos tatuajes y encantados de su estancia en California. De hecho, Andreu y Lluis han sido acogidos de buena gana entre el grupillo de saltadores de Aptos (Goldman, McCaul, Watts, etc.) y están viviendo como okupas de luxe en casa de los hermanos Watts. Ya en las sesiones de práctica, marcadas por el viento, hubo muchas salvaciones por los pelos y algún que otro piñazo feo, como el que dejó fuera de combate a Lluis Lacondeguy con dos costillas suradas. La final, de nuevo muy perjudicada por el viento racheado, fue conquistada por el británico Lance McDermott
Kyle Strait, con un doble tailwhip, se aseguró la segunda plaza, seguido por Jamie Goldman, tercero. El único Lacondeguy que quedaba intacto, Andreu, salió de la rampa en plan torero, con un brutal back ip, seguido de un fatídico 360º, del que desgraciadamente aterrizó bastante pasado de rosca por el viento.. el resultado fue un tremendo piñazo que le envió al hospital con una dolorosa rotura de los ligamentos del hombro. Ojalá se recupere pronto. Los demás saltadores se fueron a casa satisfechos... de seguir de una pieza.
PROBAMOS LA NUEVA GAMA DE BICICLETAS TOMAC 2008
La marca Tomac tuvo una convulsa historia que se inicia en 1988. Pasa por su venta al American Bicycle Group (Litespeed/Merlin) en 2001 y culmina con su desaparición en 2005. En 2006, Joel Smith (veterano de Manitou) y el propio John Tomac comenzaron a trabajar para relanzar la marca.
El Mundo de la Mountain Bike estuvo invitada en el desayuno/presentación de las nuevas Tomac en Moterrey en abril de 2007 y tuvimos el privilegio en salir a rodar con las nuevas máquinas, prototipos todavía, por el circuito de XC de la Sea Otter.Tomac regresa al mountain bike con dos modelos de pivote único: Carbide XC (rally, carbono/ aluminio) y Snyper 140 (enduro, aluminio). Aquí te resumimos sus características principales y nuestras primeras impresiones.
CARBIDE XC
Tiene 90 mm. de recorrido trasero y pesa 2.450 g. (cuadro con amortiguador Fox RP23). Está elaborada en carbono de alto módulo, excepto el basculante, que es de aluminio anodizado. El lanzamiento es de 70,5º con una horquilla de 100 mm. y de 71º con una horquilla de 80 mm. Las primeras sensaciones son excelentes: la posición a bordo es amplia y resulta cómoda y natural, a pesar de que el prototipo que pudimos probar nos venía un pelín grande. La sensación de amplitud y control está reforzada por el tubo horizontal bajo, el cual permite llevar una buena altura de tija. Esprintando, la respuesta es inmediata y sentimos sensaciones típicas del carbono, gracias al cual esta bici posee una excelente rigidez lateral y traza como un verdadero tiro. Subiendo se muestra alegre, ágil y eficiente, con una contaminación por pedaleo mínima. A la espera de una prueba más concienzuda y, sobre todo, en otros terrenos más exigentes para las suspensiones, tenemos que decir que Tomac ha clavado la geometría de la Carbide XC y que ha creado un arma muy seria, ya sea para competir o para rodar por senderos como alma que lleva le diablo.
SNYPER 140
Es una enduro de aluminio con 140 mm. de recorrido trasero y diseñada para llevar una horquilla de igual recorrido. El cuadro pesa 3.080 g. (talla M) con amortiguador Fox RP32. La situación del pivote y la trayectoria del eje trasero en compresión están inspirados en la Santa Cruz Heckler (según reconocen abiertamente los propios ingenieros de Tomac), buscando así facilitar una acción lineal del amortiguador y minimizar las tensiones de la cadena. Al subir a bordo, al igual que ocurre con su hermana de carbono, somos bienvenidos por un puesto de mandos amplio con un tubo superior bastante bajito. La bici es cómoda y la postura de pilotaje neutra y natural (aunque de nuevo nos vimos penalizados por una talla que nos venía un poco grande). Haría falta rodar por terrenos mucho más exigentes que los que ofrecen los senderos de la Sea Otter para saber si la Tomac es una seria contrincante de la Heckler o no.
Lo que sí podemos atestiguar es que pedalea muy bien para ser una single pivot y que el maridaje del pivote y amortiguador parece muy equilibrado. La geometría también está clavada y la bici resulta ágil, estable y de pilotaje muy intuitivo. A falta de poder meterla en terrenos que permitan exprimir el jugo a las suspensiones, hay que decir que la Snyper transmite excelentes sensaciones. Ambas máquinas estarán disponibles en tres tallas, ya como cuadro, o como bici completa con dos niveles de acabado. Las terminaciones nos parecieron excelentes y nos encantaron detalles como el cierre de tija especial incorporado al cuadro. El diseño es atractivo, algo que no era el caso con las antiguas Tomac, notorias por su estética muy mejorable, aunque el color de la Snyper nos mereció un bostezo.
Tomac ofrecerá estas máquinas en Europa directamente a través de tiendas escogidas, ahorrando así el paso intermedio que supone tener un importador. El objetivo es mantener los precios dentro de lo razonable para unas bicicletas que, aún así, nacen con vocación de exclusividad y tendrán un coste acorde con la gama alta a la que sin duda pertenecen. Por último, cabe mencionar que se está gestando un tercer modelo orientado al DH y del que os daremos noticias pronto.
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